Un México sin mexicanos
Lunes 1 de mayo 2006
Lizzet Loyola
Política
Un día sin mexicanos en Estados Unidos tiene en estos momentos a nuestro país pendiente en una completa cobertura de los acontecimientos en diferentes estados de nuestro vecino del norte. Allá miles de mexicanos y latinoamericanos migrantes han decidido no trabajar, no asistir a la escuela y no consumir productos nortamericanoss en busca de que se reconozca su fuerza y se de marcha atrás a la leyes que en su contra se han legislado en ese país. Se organizaron también diferentes marchas y mítines, en la calles de Chicago o en el parque Malcolm X de Washington.
Frente a esta movilización hispana se han visto ya también grupo antimigrantes quemando banderas de México y sosteniendo disputas verbales con los manifestantes. En algunos puertos, hoteles, centros comerciales la ausencia ha sido significativa. Y nuestro país se paraliza mirando al norte y esperando que el contraataque hacia nuestros compatriotas no sea fuerte y se entienda su mensaje. Madrazo y Calderón han manifestado su apoyo a este movimiento, hay que defender los derecho de migrantes legales e ilegales se dice.
En mi particular punto de vista esta visión esta mal, no hay que proteger los derechos de los mexicanos que dejan el país hasta que se van, a nuestros políticos y a todos nosotros como nación debió de preocuparnos que estas personas tuvieran sus derechos antes. El derecho a una casa y comida, a un sistema de salud digno y que pueda proteger a nuestra población, derecho a trabajo, a tierras; todos esos derechos que no encontraron en esta su tierra. Los derechos de nuestros paisanos no deberían de preocuparnos hasta que por la desesperación decide dejar todo l oque conocen y arriesgar su vida por conseguir un empleo en una nación donde muchas veces no pueden, ni siquiera, comunicarse. Si bien hay que defender a todo ser humano en cualquier situación y apoyar a nuestros paisanos en esta cruzada vital para tener una vida digna; debemos más que nada asumir la responsabilidad y darles una vida digna aquí en su país antes de que el próximo éxito cinematográfico se llame un México sin mexicanos.
Lizzet Loyola
Política
Un día sin mexicanos en Estados Unidos tiene en estos momentos a nuestro país pendiente en una completa cobertura de los acontecimientos en diferentes estados de nuestro vecino del norte. Allá miles de mexicanos y latinoamericanos migrantes han decidido no trabajar, no asistir a la escuela y no consumir productos nortamericanoss en busca de que se reconozca su fuerza y se de marcha atrás a la leyes que en su contra se han legislado en ese país. Se organizaron también diferentes marchas y mítines, en la calles de Chicago o en el parque Malcolm X de Washington.
Frente a esta movilización hispana se han visto ya también grupo antimigrantes quemando banderas de México y sosteniendo disputas verbales con los manifestantes. En algunos puertos, hoteles, centros comerciales la ausencia ha sido significativa. Y nuestro país se paraliza mirando al norte y esperando que el contraataque hacia nuestros compatriotas no sea fuerte y se entienda su mensaje. Madrazo y Calderón han manifestado su apoyo a este movimiento, hay que defender los derecho de migrantes legales e ilegales se dice.
En mi particular punto de vista esta visión esta mal, no hay que proteger los derechos de los mexicanos que dejan el país hasta que se van, a nuestros políticos y a todos nosotros como nación debió de preocuparnos que estas personas tuvieran sus derechos antes. El derecho a una casa y comida, a un sistema de salud digno y que pueda proteger a nuestra población, derecho a trabajo, a tierras; todos esos derechos que no encontraron en esta su tierra. Los derechos de nuestros paisanos no deberían de preocuparnos hasta que por la desesperación decide dejar todo l oque conocen y arriesgar su vida por conseguir un empleo en una nación donde muchas veces no pueden, ni siquiera, comunicarse. Si bien hay que defender a todo ser humano en cualquier situación y apoyar a nuestros paisanos en esta cruzada vital para tener una vida digna; debemos más que nada asumir la responsabilidad y darles una vida digna aquí en su país antes de que el próximo éxito cinematográfico se llame un México sin mexicanos.

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